En este mundo inmenso, grande, desmesurado y desmedido, coincidir es un milagro. Coincidir, conectar, gustar. Grandes poetas han escrito a lo largo de los años sobre esa conexión mágica, incluso mística, que algunos tienen la suerte de experimentar. Coincidir es un milagro. Coincidir, conectar, gustar. Y así, repetidamente. Estas tres acciones -tan dispares y, a la vez, tan afines- te dejan la misma sensación que cuando un lugar supera tus expectativas con creces. Ahogo y euforia. Ganas de quedarte y de salir corriendo al mismo tiempo. Coincidir es un milagro. Y, en ese milagro, aflora la interrogación de si basta la intuición para cambiarlo todo para siempre.


